Principales conclusiones:
La incertidumbre y decisiones imprevisibles especialmente desde USA e Israel persisten. Nada asegura la paz; los mercados empiezan a saturarse de una volatilidad que exige complejos algoritmos para calcular costos y precios incluso en el corto plazo.
Chile tiene todo en contra… salvo el precio del cobre, que en promedio continua a estar por sobre las estimaciones más optimistas de fines de 2025. Los demás resultados -o sus estimaciones- dejan mucho sabor a que, a fines de 2026, se estará peor que en 2025 y ya la pregunta será ¿Por cuánto tiempo más el oficialismo culpará de ello al gobierno anterior? Es muy complicado basar el respaldo a una política económica en resultados solo visibles cinco a siete años más tarde. La percepción de Bienestar de la población no puede sino resentirse en el intertanto como se observa en el Indicador de Bienestar Económico de APROB (IBEA) que desciende nuevamente en mayo por debajo del promedio histórico de la serie.
