El shock petrolero iniciado a comienzos de 2026 en Medio Oriente ya se ha materializado en un alza del precio del Brent cercana al 44% a fines de marzo. Los modelos macroeconómicos desarrollados por el equipo APROB–GAP proyectan que, en el peor escenario —alza severa del crudo combinada con “desanclaje” de expectativas inflacionarias—, Chile cerraría 2026 con una inflación anual en torno al 7.4% y un crecimiento del PIB de apenas 1.7%. Es la combinación clásica de estanflación: precios que suben mientras la economía se enfría. Con estos resultados se alimenta la proyección del Indicador de Bienestar Económico APROB (IBEA) para 2026, que estima una caída del indicador desde 51 (observado en el primer trimestre) hasta un rango entre 37 y 48 puntos, según el escenario; el peor caso resulta equiparable únicamente al registrado durante la pandemia de COVID-19 en 2020.
